Los rellenos dérmicos son tratamientos médicos mínimamente invasivos diseñados para restaurar el volumen facial, redefinir contornos y suavizar arrugas, logrando un rostro más armonioso, joven y equilibrado.
El componente aplicado es el Ácido Hialuronico, una sustancia presente de forma natural en la piel que tiene la capacidad de hidratar, dar soporte y estimular la producción de colágeno; el cual se estima que a partir de los 26 años sus niveles empiezan a disminuir, perdiendo volumen y aumentando la aparición de surcos o pliegues en el rostro.
Mediante la aplicación de rellenos dérmicos, es posible redefinir pómulos, mentón, labios, surcos y ojeras, manteniendo siempre la naturalidad y expresividad del rostro.
Los resultados son visibles desde el momento de su aplicación, con una duración que puede variar entre 7 y 18 meses, dependiendo del producto, la zona tratada y las características del paciente.
